Abusos sexuales



Uno de cada cinco españoles sufre o ha sufrido alguna vez en su vida algún tipo de abuso sexual en su infancia o adolescencia. La estadística es escalofriante.

Las consecuencias en el desarrollo neurobiológico de este tipo de violencia pueden perdurar toda la vida. Las víctimas que sufren este tipo de experiencias traumáticas mantienen en silencio durante mucho tiempo los abusos a los que han sido sometidos porque, en la mayor parte de los casos, sus verdugos pertenecen a su entorno más próximo. Este silencio de las víctimas se extrapola al silenciamiento social de su entorno.

El marco legal español permite la prescripción de este tipo de delitos dejando en la más absoluta indefensión a las víctimas que tardan años en poder poner palabras a sus experiencias. Los protocolos establecidos para prevenir, detectar e intervenir en este tipo de delitos evidencian sus notables carencias para responder a las necesidades de las víctimas. Y por si esto fuera poco las tecnologías han creado un nuevo espacio de actuación para los depredadores sexuales.

Y esta realidad no forma parte todavía de la agenda de nuestras instituciones. El Observatorio Minotauro quiere ayudar a difundir una nueva conciencia social que permita visualizar un nuevo horizonte para todas esas víctimas que permanecen y sufren en silencio uno de los delitos más terribles de los que es capaz el ser humano. Y quiere hacerlo a través de un conjunto de profesionales que trabajan intersdisciplinariamente para ayudar a las víctimas, a sus familias y a los profesionales que trabajan al lado de ellas.